“Se está tendiendo a la deshumanización de los sinpapeles”

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Gustavo González Geraldino nació hace 38 años en El Carmen de Bolívar, un municipio agrícola y montañoso del departamento de Bolívar, Colombia, aunque él prefiere identificarse con una región más amplia y diversa: la del Gran Caribe. “Primero soy caribe y luego soy colombiano”, asegura. Hace cuatro años llegó a Barcelona gracias a una beca doctoral para escribir un trabajo en el que habla de la sexualidad desde distintas disciplinas, todas muy diferentes a la Biología, su primera carrera. Con el relato Una hora sinpapeles, Gustavo ganó el segundo galardón en la categoría de narrativa del 1er Premio de Escritura Creativa En Palabras [relatos migrantes], un texto que nos dio para hablar en esta entrevista sobre varios temas, como el término sinpapeles, los obstáculos que tienen las personas migrantes para regularizar su situación o sobre cómo el coronavirus ha afectado a los más vulnerables.

Tu cuento describe una hora en la vida de una persona migrante sin papeles. ¿Cómo surge tu relato?

Surge a partir de tres situaciones reales que me han pasado a mí o de las que he tenido conocimiento directo, que hice que confluyeran en un solo relato. 

¿Para ti qué significa el término sinpapeles

Creo que el término sinpapeles ha pasado de ser una condición a ser un sujeto. Los sinpapeles no solo como una deficiencia administrativa frente al estatus migratorio, sino como una condición que es constructora de un sujeto que tiene características especiales. Es un acto reivindicativo, es un sujeto y una condición. 

Y es un sujeto colectivo también…

Claro. Entre los personajes de la historia se encuentran dos que están en diferentes lugares, uno en Estados Unidos y otro aquí, en Barcelona, pero que tienen el mismo destino: la exclusión social, la exclusión del sistema de salud, la negación de la ciudadanía como un sujeto receptor de derechos de un estado, etc. Uno termina sin documentos y el otro como N.N., que es como se conoce en Colombia a las personas sin identificar, los que no tienen nombre. Esas personas que, por alguna razón, terminan tal vez viviendo y muriendo como anónimas para la sociedad y el Estado. 

Creo que el término sinpapeles ha pasado de ser una condición a ser un sujeto

Pero un N.N es distinto a un sinpapeles… 

Es más o menos similar. Yo diría que en ese paso de jerarquía entre un sujeto y un no-sujeto, que sería la persona sin identificar en una fosa común, hay un pequeño paso. Se está tendiendo a la deshumanización de estas personas, de los sinpapeles.

En el relato te refieres al bucle burocrático al que se ven abocadas las personas migrantes como “la cinta de Moebius del sinpapeles”. ¿Por qué lo describes así?

La cinta de Moebius representa el infinito y creo que eso describe muy bien muchas de las cosas que le pasan a un sinpapeles en Europa y tal vez en todas partes del norte del mundo. Te piden un documento para cumplir con otro procedimiento, pero en ese procedimiento necesitan ese otro documento para cumplirlo. Entonces es una cinta de Moebius infinita porque no tienes por donde entrar ni salir.

¿Tú te has visto atrapado en esta cinta de Moebius?

Mi personaje vive una situación que a mí me pasó. Aquí no te aceptan ningún tipo de modificación en tu cuenta bancaria si no tienes tu NIE actualizado. Por obligación, los extranjeros tenemos que renovarlo cada año y, por ejemplo, el año antepasado estuve nueve meses sin documentos, esperando que se resolviera el proceso. En esa situación, tú no puedes hacer absolutamente nada. Estás a la intemperie. Me ha pasado y creo que le ha pasado a la mayoría de los migrantes del sur, que no son los mismos que los del norte.

¿Y cómo afecta esto a nivel personal? 

Tú ahí reconoces que quizás ni siquiera llegas a ser un ciudadano de segunda. Y eso es una cosa triste, cuando uno se desconoce como ciudadano. Cuando te están diciendo reiterativamente «no puedes acceder a este sistema» en las mismas condiciones que otros, simple y llanamente porque no contaste con el destino de que alguien te pariera aquí dentro. La aleatoriedad y la suerte define si eres o no eres ciudadano. 

¿En algún momento has sentido que se te ha facilitado la regularización de tu situación legal o siempre se te han puesto obstáculos?

Entre todos los migrantes del sur, yo he estado, de alguna manera, privilegiado; porque mi condición en Barcelona ha estado cobijada por una beca. Aunque en ciertos momentos he tenido dificultades, no solo mías, sino dificultades del procedimiento mismo: que las oficinas están cerradas, que no hay citas, etc. Cada día veo anuncios en los que preguntan si alguien vende una cita para extranjería, por montos elevados. España es el país de Europa que tiene mayor tiempo de espera para responderle a los migrantes del sur. Dentro del mecanismo para entregar este tipo de documentos, ellos esperan la posibilidad que los migrantes se vayan del territorio español. Es un juego bastante macabro.

La aleatoriedad y la suerte define si eres o no eres ciudadano

Cuéntame qué es lo que estás haciendo en Barcelona. 

Estoy escribiendo un trabajo sobre las transformaciones de la heteronormatividad en un contexto de diversidad étnica y de conflicto armado en Colombia. Lo que he hecho ha sido conocer la genealogía de la sexualidad, desde la historia y la antropología, pero también es un trabajo que tiene sociología, ciencias políticas, algo de psicoanálisis… y, bueno, yo soy biólogo… ¡ja, ja, ja! He hecho estudios de diferentes tipos, todos en diferentes ramas.

¿Pero siempre te has interesado por los temas relacionados con la sexualidad?

He trabajado con estos temas desde el 2004, cuando organizamos una corporación juvenil en mi región para trabajar el tema de derechos sexuales y reproductivos. Ahí nos encontramos con la ausencia de procesos de comunidad LGTBI en la región. Salir del clóset era muy peligroso e implicaba, incluso, entrar al ataúd de manera directa. Ser parte de la población LGTBI significaba tener un estatus de descartable o desechable, como yo digo.

Este es un tema que tocas al final del relato, cuando se descubre que la protagonista del texto es una chica transgénero que se llama Natalia…

La primera parte del texto termina con la sorpresa del personaje porque su padre le escribe, cuando tenía mucho tiempo de no escribirle. Pero al final se explica en pocas palabras por qué no se hablaban. Esa es la otra violencia. Una cosa es la violencia generalizada que tienen unas regiones específicas contra la población LGTBI y otra es la violencia que la legitima y que se da incluso en la familia. No solamente son descartables para los que tienen las armas y ejercen una violencia extrema, sino también para la familia.

De hecho, uno de los motivos por los que Natalia decide huir es la familia, ¿no?

Precisamente. Porque una de las cosas que me ha llamado la atención aquí es que Barcelona se ha constituido, de alguna manera, como una zona de refugio para migrantes y refugiados por cuestiones sexuales. Las cifras lo dicen. 

Barcelona se ha constituido, de alguna manera, como una zona de refugio para migrantes y refugiados por cuestiones sexuales

Hablemos ahora sobre otro tema presente en el relato: el del confinamiento y la pandemia. ¿Crees que la pandemia ha afectado más a las personas migrantes?

El aislamiento es un privilegio. Eso está ampliamente demostrado: los barrios con menos incidencia de COVID son los que tienen mayor ingreso per cápita y los más afectados son los barrios de personas migrantes, las que tienen ingresos más bajos.

Es decir, la pandemia ha venido a exacerbar una situación de desigualdad que ya existía…

Exactamente. En este caso, las desigualdades no se expresan solo en condiciones sociales sino en condiciones de vida. Y no como condiciones materiales de vida, sino vivir o morir. Me pareció muy jodida la instrumentalización a la que llegó el Estado español cuando dijeron que todos aquellos que estén en proceso de normalización de sus papeles y que tengan conocimiento o estudios en temas de sanidad, obtendrían papeles extraordinarios para el tiempo de la pandemia. O sea, eres ciudadano mientras les sirves. Ciudadano de segunda mientras les sirves, pero posteriormente vuelves a tu estatus de descartable. 

En este caso, las desigualdades no se expresan solo en condiciones sociales sino en condiciones de vida. Y no como condiciones materiales de vida, sino vivir o morir

Por último, ¿por qué crees que es importante escribir relatos migrantes?

La literatura te aporta una comparación, en pocas palabras, de situaciones tal vez antagónicas. Por ejemplo, en un cuento tú puedes relatar la historia de alguien que está en un museo aquí en Barcelona, bien chévere, viendo un Picasso y de pronto le llama alguien para decirle que hubo una masacre anoche en su barrio… te choca. Y aporta algo que para mí es muy importante, que es mostrar que uno plantea una idea no desde su objetividad sobre el mundo, sino precisamente desde la subjetividad de donde vivió o donde vive, cuáles son sus condiciones económicas, su sexo, su género, su identidad sexual, sus raza, su etnia…. uno escribe desde ahí. 

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